Mercedes. 55 años. Esposa del alcohólico

(Testimonio)

CÓMO EMPEZÓ A BEBER
“Yo pienso que es que no tiene voluntad. Empezó a tomar un cuba-libre, le gustó, y el segundo y el tercero… Él no sabe controlarse.”

“Pienso que él siempre ha bebido, pero cuando era joven yo no notaba nada raro. Trabajaba en un bar…, y lo lógico, la copa y tal. Al principio era más normal, pero empezó a beber más, y desde hace unos años, cuando bebía no se le entendía lo que hablaba…”

“Yo no sé por qué bebía, si es que no tiene mucha personalidad y así se crecía… Entonces es como que se hacía más fuerte…”

PROBLEMAS FAMILIARES Y EN EL TRABAJO
“… a última hora se metía mucho con el chico pequeño, y llegó un día que intentó pegarle…”

“Yo le veía que se iba haciendo agresivo. Cuando bebía se ponía valiente y daba unas voces…”

“… aquel día se puso con él que casi le pega y fue porque le dijo: ‘Papá, tu no estás en condiciones de llevarte el coche para ir a trabajar’. Y se montó…, lo último es que se falten el respeto el padre y el hijo.”

“Un día se puso a hacer una tortilla, pero primero se bajó a la calle a beber…, luego preparó su sartén, la plantó en el fuego y se quedó dormido… Cuando llegaron los bomberos lo encontraron casi asfixiado del humo que había.”

VIVENCIA DEL PROBLEMA
“Yo siempre he dicho que el problema era mío. Porque los hijos no tienen por qué aguantar esas burradas”

“Nosotros le hemos hecho unas fiestas a mi marido exageradas. Creo que hemos actuado bien… Bueno a lo mejor no hemos actuado bien…, porque yo siempre ocultándolo…, siempre he dicho que mis hijos no tenían por qué sufrir…”

PIDIENDO AYUDA
“Yo creo que al final lo de venir aquí ha sido porque ha visto que la empresa le puede echar a la calle.”

“Nosotros le estábamos diciendo que fuera a una asociación de alcohólicos, ni se sabe…, desde hace años. Le hemos trabajado todos. en la casa, los amigos… Pero…, ‘Yo no estoy enfermo, yo puedo dejar de beber cuando quiera…’. Claro, dejaba un día, otro y al tercero no podía.”

AYUDA DE LA ASOCIACIÓN A LOS FAMILIARES
“Yo me siento bien aquí. La verdad es que cuando oigo a la gente…, lo mío no es nada. Esto me ha ayudado a ver… A mí era como que me daba vergüenza… Y no es una vergüenza

“Es un problema, es una enfermedad y punto… Y a mí esto me ha hecho estar temporadas muy nerviosa por querer tragármelo yo sola y querer ocultarlo, hasta el punto de decirme las personas: ‘Oye, si es que se sabe, no te empeñes en ocultarlo…’.”

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